MÉXICO, D.F. (apro).- Si la promesa a los mexicanos fue que la
selección de futbol llegaría en el Mundial de Brasil a cuartos de final,
al mítico quinto partido, entonces esa aventura tiene un solo nombre:
Fracaso.
No son atenuantes si los jugadores “se murieron en la cancha”, si el arbitraje fue parcial y ni siquiera si Miguel
El Piojo Herrera reanimó a un equipo moribundo, porque a él sus jefes le impusieron una meta precisa: El quinto juego.
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Aficionados presencian la derrota ante Holanda en Copacabana, Brasil. Foto: Enrique Castro |
“La única forma de sacarnos la espina de la mala clasificación es
siendo protagonistas en Brasil. Jugar un quinto partido es una meta que
tenemos como piso, los jugadores están comprometidos en ello”, ratificó
Justino Compeán, presidente de la Federación Mexicana de Futbol (FMF),
en vísperas del inicio del Mundial de Brasil.
Dos semanas antes,
El Piojo subrayó: “Éxito será cuando
logremos pasar a ese quinto partido como mínimo, entonces empezaremos a
pensar que el Mundial ya es un éxito para nosotros”.