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jueves, 23 de julio de 2015

Con Peña, dos millones más de mexicanos en la pobreza: Coneval

MÉXICO, D.F., (apro).- La caída de los ingresos en los hogares y las deficientes políticas sociales en México provocaron que 2 millones de personas cayeran en la pobreza entre 2012 y 2014, por lo que el año pasado la suma de pobres ascendió a 55.3 millones, de acuerdo con los resultados de la medición de la pobreza dado a conocer hoy por el Consejo de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

                                 
                                      Un campesino en Zitala, Guerrero. Foto: Bernandino Hernández

Según el estudio, en los primeros dos años de gobierno de Enrique Peña Nieto la pobreza se elevó de 45.5% a 46.2% entre la población mexicana, aunque la tasa de pobreza extrema se redujo de 9.8% a 9.5%, al pasar de 11.5 millones en 2012 a 11.4 millones en 2014.
Basado en la encuesta de hogares que realizó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el año pasado y que fue publicado la semana pasada, el documento del Coneval destaca que sólo 24.6 millones de mexicanos –uno de cada cinco y 1.2 millones más que en 2012– se encontraban en una situación “ideal”, es decir que no padecían carencias, ni un ingreso insuficiente.



Los otros 95 millones (79.4% de la población) se encontraba en 2014 en situación de vulnerabilidad: 43.9 millones sufría de pobreza, 11.4 millones de pobreza extrema, 31.5 millones padecía carencias sociales y 8.5 millones recibieron ingresos por debajo de la línea de bienestar, contra 7.2 millones de dos años antes.

“Es probable que la población vulnerable por sus escasos ingresos, aunque no sufre carencias, caiga en la pobreza en los próximos años si no se modifica su situación”, planteó hoy Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Coneval.

La institución encargada de evaluar la política social identifica a la pobreza como un factor multidimensional, y además del ingreso toma en cuenta las carencias sociales: rezago educativo y falta de acceso a la salud, al seguro social, a la vivienda y a la educación.

Si bien la mayoría de esas carencias disminuyeron en los dos últimos años, incluso para la población pobre, no fue el caso en lo que se refiere al acceso a la alimentación, ya que de 27.4 millones de mexicanos que sufrían de hambre en 2012, la cifra pasó a 28 millones dos años después, es decir, un incremento de más de 640 mil personas en dos años.

“El precio de la canasta va subiendo cada mes y los alimentos se encarecieron mucho”, observó Licona. Añadió: “Es evidente que el ingreso económico es el detonante para que las familias compren alimentos”.

Al presentar los resultados de medición de la pobreza, Licona y los seis investigadores académicos del Coneval reiteraron que la responsabilidad del combate a la pobreza recae en varias secretarías, así como en los gobiernos de los estados, aunque insistieron en que el principal generador de pobreza sigue siendo el ingreso de los hogares, que sufrió una caída de 3.5% en los últimos dos años.

Según Fernando Alberto Cortés Cáceres, en México –segundo país con la mayor desigualdad de América Latina– el sistema de redistribución no funciona debido a las reticencias de “ciertos sectores” de entregar su dinero para los demás.

“La política social tiene un impacto sobre el capital humano, pero luego el mercado laboral no aprovecha ello”, lamentó el académico John Scott Andretta, al añadir que todavía hace falta combatir la pobreza estructural a través de proyectos productivos.

“Existen 60 mil millones de pesos en procesos productivos que no llegan a la población en pobreza”, deploró.

La población indígena padeció un retroceso en sus condiciones de vida, de por sí ya muy precarias en 2012: la tasa de pobreza extrema pasó de 30.6% a 31.8% dos años después, por lo que el año pasado 73.2% de los ciudadanos nativos sufrían de pobreza.

En cambio, “sólo” 43.2% de la población no indígena era pobre en 2014, mientras que 7.1% se encontraba en pobreza extrema.

Eso indica que hay que poner un mayor esfuerzo en los municipios indígenas, estimó Salomón Nahmad Sitón.

En su estudio, el Coneval resalta que aunque exista un mayor número de pobres, la “intensidad” de la pobreza se redujo para los mexicanos que la sufrieron, ya que el número promedio que la padeció disminuyó.

Responsabilidad compartida

Luego de subrayar que la responsabilidad “no es sólo de la Federación”, Licona sostuvo que el número de pobres en el país “es la suma de los pobres en los estados”, y urgió a mejorar la revisión de los 5 mil 900 programas sociales registrados en el país a nivel federal, estatal y municipal, ya que “no todos son buenos, a veces hay duplicidades, y eso no siempre implica un buen manejo del dinero”.

Al analizar las tendencias estatales de la pobreza, el Coneval descubrió que en 12 entidades federativas la situación empeoró y en los otros 20 se estancó o mejoró.

Las entidades que registraron los incrementos más graves fueron Morelos (+6.8%), Oaxaca (+5.9%), Veracruz (+5.4%), Michoacán (+4.4%) y el Estado de México (+4.3%).

En cifras reales la población pobre del Estado de México tuvo un incremento de 900 mil personas en dos años, al alcanzar 8.3 millones, mientras que en Veracruz alcanzó los 500 mil; Michoacán, 250 mil; Oaxaca, 200 mil, y Morelos, 150 mil.

Chiapas y Oaxaca, que vieron empeorar sus niveles de pobreza, encabezaron la lista de entidades con la mayor proporción de población pobre (76.2% y 66.8%, respectivamente). Le siguen Guerrero, que mejoró al pasar de 69.7% a 65.2%, y Puebla, que se estancó en 64.5%.

En contraparte, los estados que tuvieron las mayores reducciones de la pobreza fueron Nayarit (-6.9%), Durango (-6.6%), Guerrero (-4.5%) y Jalisco (-4.4%).

“La responsabilidad de los estados es cada vez mayor”, señaló Agustín Escobar Latapí, al recordar que los programas federales, como Prospera, dependen en parte de la infraestructura estatal, como las escuelas, para ser exitosos.

“Es difícil verlo en blanco o negro, debemos ver qué ha avanzado y qué no, pero el ingreso sigue siendo un tema importante”, concluyó.
Fuente : Proceso.

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