Seleccionar por tema

domingo, 3 de noviembre de 2013

Calderón y Televisa: historia de una confabulación

Mark Rudolph James, propietario de Tangentte, una pequeña empresa dedicada a las telecomunicaciones, denuncia que fue desplazado de los servicios de triple play por Grupo Televisa y la firma WL Comunicaciones, con la anuencia de Felipe Calderón cuando fungió como presidente de la República. En entrevista con Proceso, James dice que la suerte de Tangentte se decidió el día en que el mandatario decidió liquidar a Luz y Fuerza…
Calderón y Azcárraga. Foto: Miguel Dimayuga
Calderón y Azcárraga.
Foto: Miguel Dimayuga

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Hace cuatro años, en una cena realizada el 28 de septiembre de 2009, tras una agria discusión con el líder del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Martín Luis Esparza, Felipe Calderón Hinojosa decidió la liquidación de Luz y Fuerza del Centro.
Esa decisión significó también la estocada final contra la pequeña empresa de telecomunicaciones Tangentte, de Mark Randoph James, para beneficiar a WL Comunicaciones, de Fernando Canales Clariond, y a
Grupo Televisa, propietario de la firma Bestel. Ambas, dice, despojaron a esa compañía de una red de fibra óptica utilizada para servicios de triple play.
“Esta es una historia de fraude, desacato, declaraciones falsas, prácticas monopólicas absolutas y relativas y persecución política”, dice el joven empresario James, quien relata a Proceso la forma en que, sostiene, Grupo Televisa y WL Comunicaciones –de la cual son socios Canales Clariond y Ernesto Martens, ambos secretarios de Energía durante el foxismo– desplazaron a su firma apoyados por la administración de Calderón.
“Tangentte fue despojada de una red de fibra óptica de más de 2 mil 270 kilómetros entre Laredo, Texas, y 19 poblaciones de México. La propia compra de la red de telecomunicaciones de Bestel por Televisa violó las obligaciones contractuales ratificadas por sentencia judicial desde inicios de 2007 que impedían su venta –sin la autorización previa de Tangentte– y, por ende, plagada de irregularidades”, sintetiza James.
Y acusa: “Por encima de la política de destruir toda competencia, la motivación de Televisa de destruir a Tangentte era mucho mayor. Encima de poner en duda su propiedad de la red Bestel, Televisa indebida e ilegalmente incluyó la red de Tangentte dentro del paquete de garantías entregadas al banco JP Morgan como parte del paquete para obtener el préstamo de esta institución”.
En la misma cena en la cual se decidió el futuro del SME también se dio la orden de beneficiar a la compañía telefónica de Televisa (Bestel-Operbes) y WL Comunicaciones, reitera el empresario de origen mexicano.
En aquel convivio del 28 de septiembre, además de Calderón y Esparza, estuvieron Javier Lozano, secretario del Trabajo; Fernando Canales Clariond, socio de WL Comunicaciones, Juan Molinar Horcasitas, secretario de Comunicaciones y Transportes, y Cristóbal Canales, sobrino de Fernando Canales y socio del propio James.
“Calderón se puso bien enojado. La cosa se va a poner bien dura. Me voy del país”, le comentó su entonces socio a James.
La disputa era por el redituable negocio de la fibra óptica para servicios convergentes de telecomunicaciones. Calderón decidió beneficiar a Grupo Televisa y cerrarle el acceso al SME.
En su momento, Esparza contó este episodio a la reportera Rosalía Vergara: “Se lo dije al presidente de la República y estaba ahí Javier Lozano. Le dije: ‘¿Quieres que esto avance? Danos nuestra concesión. No nos la das, yo no los dejo entrar. Y ya firmada la concesión nos dicen con quién hacemos alianzas: con Carlos Slim –dueño de Telmex–, con quien tú me digas. Pero no lo han hecho y nosotros no los dejamos subir’” (Proceso 1719).
Calderón se enfureció con el desafío de Martín Esparza, asegura James. Doce días después de esa discusión, el 10 de octubre de 2009, se dio el “sabadazo” contra Luz y Fuerza del Centro. Con ese acto también se decidió la muerte de su empresa, insiste el entrevistado.
“Tangentte no es la primera ni la última empresa de telecomunicaciones embestida por Televisa. Sin embargo, nos tocó asiento de primera fila en el teatro de Mexicana y de Luz y Fuerza del Centro. En el caso del SME, nuestra muerte fue decidida la misma noche y producto de la misma reunión que detonó la extinción de Luz y Fuerza.
“Simplemente (las autoridades) supieron esperar a que nuestras reservas financieras estuviesen completamente comprometidas a la construcción de nuestra red inalámbrica y la iluminación de la red óptica, de tal manera que no existieran recursos para sobreponerse al despojo de la red”, sintetiza James.
Todas las puertas se le cerraron al empresario. Ni la Comisión Federal de Competencia, ni la Cámara de Diputados ni los tribunales mexicanos ayudaron a James a revertir el despojo, concretado el 31 de mayo de 2011. Al final, en octubre de 2012 decidió solicitar asilo político en Estados Unidos. Todos sus bienes desaparecieron o fueron robados, dice.
Uno año después, regresó a México dispuesto a dar una nueva batalla para exponer públicamente su caso.

La colusión Televisa-WL

Mark James, mexicano de nacimiento, fundó la empresa Centro de Contacto Avanzado (CCA), accionista principal de Tangentte, fundada en 2004 con el objetivo de desarrollar una plataforma tecnológica para los servicios de triple play (telefonía, internet y televisión).
Dos años después, en 2006, comenzó negociaciones con Christopher Steven Lucero y Kim Hasen para operar dos pares de fibra óptica de 2 mil 270 kilómetros entre Laredo, Texas, y la Ciudad de México, propiedad de la empresa Qwest, y subrogadas a Servecom, donde ya era socio James.
Qwest firmó el 18 de julio de 1997 un contrato de compra-venta con la telefónica Bestel, originalmente de la familia Vázquez Arroyo, para la utilización de ese par de fibra óptica.
James dice que invirtió cerca de 10 millones de dólares para emplear los cuatro hilos de la fibra óptica de Qwest con el propósito de desplegar un servicio en la Ciudad de México y otras partes del país.
“Desde 2006 yo ya tenía servicio de triple play con una velocidad mayor que el de otros competidores”, señala el entrevistado.
En 2007 pidió la concesión a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para dar estos servicios. Nunca se la otorgaron, lo que lo obligó a firmar convenios con otras empresas para brindar el servicio de telefonía.
El asunto se complicó en diciembre de 2007, cuando Grupo Televisa anunció que a través de su subsidiaria Cablevisión adquiría el control de la empresa Bestel. Su objetivo era expandir su negocio de los contenidos en televisión abierta hacia las telecomunicaciones, en particular telefonía y triple play. Bestel pasó a ser Operbes.
Operbes desconoció los acuerdos previos entre Qwest y Bestel para el uso de los dos pares de fibras ópticas, causando daños “por cientos de millones de pesos” a Tangentte, de James.
En un escrito del 31 de agosto de 2010 ante la Comisión Federal de Competencia, el empresario afectado sintetizó así el litigio que tenía entonces con Operbes-Televisa:
“En 2007, Servecom denunció ante la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal el despojo ante la negativa de acceso por parte de Bestel a dicha red, en contravención absoluta a los derechos establecidos en el contrato de compra-venta celebrado el 18 de julio de 1997 entre Bestel y Qwest, subrogado en su totalidad por Servecom… En marzo de 2008, la autoridad declaró el no ejercicio de la acción al extinguirse el acto reclamado después de otorgar acceso a la red Bestel al presentarse Servecom en compañía de la autoridad. Derecho (acceso) que fue nuevamente negado al momento de la extinción del reclamo y hasta el 1 de septiembre de 2009.
“En febrero de 2008, el Noveno Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito condenó en última instancia a Servecom al pago de 45 mil dólares por cada año de mantenimiento, acumulable en tanto dicho pago fuese realizado.”
Según James, su empresa fue afectada por “los actos unilaterales” de Bestel/Operbes, causando daños por cientos de millones de pesos derivados “a) de la pérdida de contratos ante nuestra inhabilidad de entrega de servicios, al ser impedidos en nuestro acceso; b) derivados del cobro indebido por parte de Operbes de costos de mantenimiento no documentados y excesivos, en absoluto desacato al fallo emitido por el Noveno Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito emitido el 19 de febrero de 2009; c) derivados de la repetida negativa de acceso a nuestras instalaciones en México y Estados Unidos, y d) derivado de actos y acciones conducentes para evitar nuestra entrada y/o participación en el mercado de las telecomunicaciones mexicano”.
En su demanda ante la Comisión Federal de Competencia, James solicitó al organismo una investigación en previsión de una “posible práctica monopólica por parte de Bestel, hoy Operbes” contra su empresa, al negarle el acceso a sus fibras, equipos e instalaciones.
Asimismo, pidió a la dependencia determinar si los dos pares de fibras “han sido gravadas o nuestros derechos de propiedad afectados o perturbados, resultado del préstamo contraído por Empresas Cablevisión ante JP Morgan Chase Bank”.
El organismo antimonopolio no realizó ninguna investigación y se cerraron todas las puertas para facilitar el ingreso de una compañía pequeña en el disputado terreno del triple play.
En 2009, James se asoció con WL Comunicaciones, dirigida por Cristóbal Mario Canales Lebrija, sobrino del regiomontano Fernando Canales Clariond, beneficiaria a la postre del golpe contra el SME. WL Comunicaciones se quedó con 51% de Servecom; el resto las tenía James.
De 2007 a 2011, relata James, Tangentte fue “ahorcada” financiera y políticamente. Cofetel nunca atendió su solicitud para obtener las concesiones necesarias para ofertar televisión y telefonía.
El golpe final vino en mayo de 2011. En ese mes, WL Comunicaciones decidió firmar un acuerdo con Operbes-Televisa para despojar definitivamente a James de la propiedad sobre las fibras ópticas, a cambio del pago de más de 1 millón de dólares para el mantenimiento de la red a favor de la subsidiaria de Grupo Televisa.
Tras el despojo, James envió una carta a la opinión pública y a la Cámara de Diputados el 11 de octubre de 2011, en la que acusó a Televisa de emprender una ofensiva en su contra. En otro escrito, presentado ante la prensa de Estados Unidos, el dueño de Tangentte acusó a Canales Clariond –“quien mantiene una relación personal con Calderón y varios miembros del gabinete”– de concretar el despojo.
En la única aclaración pública sobre el caso, el 4 de noviembre de 2011 Grupo Televisa envió una carta a Gabriel Sosa Plata, columnista de El Universal, en la cual expuso que “no tienen relación de ningún tipo con la empresa Tangentte (Centro de Contacto Avanzado), ni con el señor Mark Randolph James, ni con WL Comunicaciones”, por lo que las imputaciones “son ajenas”.
Televisa aclaró que Operbes mantiene un contrato de “prestación de servicios” con la empresa Servecom –cuyo director es Canales Lebrija– y que es ajena “a cualquier controversia o disputa entre accionistas o socios”.
De acuerdo con James, no se trata de una diferencia entre accionistas, sino de una serie de actos de colusión en los que se desconoció la propiedad de dos hilos de fibra óptica que su empresa tenía en la red de Bestel.
“A cambio de restituir acceso a Servecom, representada por Cristóbal Canales, nos despojaron de nuestros activos, buscaron obligar el perdón de más de cuatro años de daños… y pretenden que aquí nada pasó y todo es privado. Es decir, se coludieron”, afirma.
La historia de esta colusión se fraguó la misma noche que Calderón decidió extinguir a Luz y Fuerza del Centro.
Fuente : Proceso

No hay comentarios:

Publicar un comentario