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domingo, 25 de noviembre de 2012

La otra cara de la reforma laboral de México

Especialistas dicen que los trabajadores pierden con el cambio a las leyes laborales mexicanas. El gobierno insiste en que la reforma generará empleo.
         
La frase de un investigador universitario define la percepción de muchos mexicanos ante la recién aprobada reforma laboral: quienes pierden son los trabajadores.
El Senado de México aprobó por mayoría de votos una controvertida modificación a la Ley Federal del Trabajo, que por primera vez en 95 años permite, oficialmente, empleos de unas cuantas horas y no por jornadas completas; autoriza contratos a prueba y según especialistas facilita el despido de trabajadores.
Autoridades y grupos empresariales, en cambio, insisten que ahora será posible crear miles de nuevos empleos.
“Es sin duda una reforma laboral con rostro humano pues busca una protección más efectiva de los derechos de los trabajadores”, afirma la secretaria del Trabajo Rosalinda Vélez Juárez.
Pero el investigador de la Universidad Obrera de México, Marcos Tello, le dice a BBC Mundo que el efecto de la nueva ley será totalmente distinto a la versión oficial.
“Estimula todas las formas de trabajo informal porque debilita la contratación colectiva, uno de los principales mecanismos de defensa de los trabajadores”, explica. “Esta reforma pone en el centro el interés de los patrones”.
Las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo serán vigentes en cuanto el presidente Felipe Calderón firme el decreto que las promulgue.
Salarios
La reforma laboral tiene varios temas polémicos, como la posibilidad de que una persona pueda ser contratada por algunas horas o en jornadas discontinuas, es decir, en horarios flexibles.
También se autorizan contratos a prueba o de capacitación, que pueden durar desde un mes hasta medio año.
En caso de que el empresario decida no emplear a quienes mantuvo en prueba no está obligado a pagar indemnización alguna por sus servicios.
De acuerdo con la secretaria Vélez Juárez en todos los casos los patrones están obligados a pagar el salario mínimo y ofrecer prestaciones de seguridad social, incluso a quienes sólo laboren unas cuantas horas. Además, los trabajadores pueden negociar directamente el monto de su sueldo.
Los críticos de la reforma, como el senador Alejandro Encinas del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), dicen que es insuficiente.
Según las leyes actuales el sueldo debe ser “remunerador”, es decir que satisfaga las necesidades básicas de una familia pero en México el salario mínimo es, en promedio, de US$5 por una jornada de ocho horas.
Encinas afirma que la enmienda legal deja en libertad a los patrones de decidir el sueldo que ofrecen por un empleo. Y es parte del problema, completa el investigador Marcos Tello.
En el país existe una amplia sobreoferta de mano de obra, añade, y muchos desempleados estarían dispuestos a aceptar cualquier condición con tal de obtener un ingreso.
“Aumentará el número de personas contratadas temporalmente, pero es previsible que no suba el número de horas disponibles de trabajo”, explica.
Hay, además, un punto adicional en la polémica. Actualmente los trabajadores despedidos que ganan su reinstalación mediante un juicio tienen derecho a recibir el dinero equivalente a todos los salarios que debió recibir durante el tiempo del proceso.
La reforma laboral, en cambio, dice que sólo deberá pagarse el equivalente a un año de sueldo. Y en México, apunta Tello, los juicios laborales tardan, en promedio, 4,8 años en resolverse.

Fuente :Animal Politico

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